agosto de 2010

¿Cómo entreno para perder grasa y mantener el músculo?

Es una pregunta que nos hemos hecho much@s de nosotr@s: ¿cómo me deshago de la grasa sin perder músculo? Es muy frecuente ver en los gimnasios personas entrenando que acuden casi a diario y que mantienen sus depósitos de grasa localizada a pesar del gasto de calorías al que se someten a diario. Much@s de ell@s dejan empapadas las máquinas o bicis en las que entrenan pero no logran su objetivo…

Explicado de una forma sencilla, nuestro cuerpo acumula glucosa en forma de glucógeno en nuestro hígado para disponer de energía durante un tiempo de unos 20 minutos. Pasado ese tiempo hay dos maneras de obtener energía, o bien quemando grasa o bien quemando proteínas que están en el músculo.

Para que nuestro organismo pueda quemar grasa necesitamos darle tiempo para conseguir energía, o sea, nuestro esfuerzo debe ser moderado, con frecuencias cardíacas que no excedan el 60-70% de nuestra máxima (la fórmula rápida de la frecuencia cardíaca máxima es 210-edad). Cuando nosotros superamos esas frecuencias cardíacas exigimos a nuestro cuerpo una entrega rápida de energía, y lo que hace es quemar proteínas (músculo) para conseguirla ya que el mecanismo de consecución de energía a través de las proteínas es mas rápido. Leer más

¿Protegernos del sol hace que nuestros huesos sean más débiles?

En los últimos artículos hemos hablado de los efectos nocivos de la exposición a las radiaciones solares y hemos intentado daros a conocer los medios para protegernos de ello y evitar problemas derivados. Sin embargo, no queríamos terminar el verano sin hablar también de los beneficios que nos ofrece una correcta y conmedida exposición al sol.

Además de la necesidad de protección solar podemos hablar de necesidad de la vitamina D para el organismo humano. La vitamina D ayuda a fijar el calcio a los huesos. Es una vitamina que se activa con la luz solar, concretamente con los rayos ultravioleta B. Para obtener esta vitamina es suficiente con una exposición limitada, pues se sabe que para conseguir unos niveles adecuados sólo es necesario exponerse al sol unos pocos minutos al día en personas de piel blanca (unos quince minutos en invierno y unos cinco en verano), y algo más en personas de piel oscura.

Es dificil conseguir en la práctica tomar sólo ese poco tiempo al sol y ser constante, actualmente se prioriza la protección solar por el riesgo de cáncer pero se recomienda obtener la vitamina D en exposiciones solares muy cortas o de su otra fuente: la dieta. Se recomiendan alimentos ricos en vitamina D como los lácteos (las leches desnatadas deben incluir vitamina D extra ya que es una vitamina liposoluble que desaparece al quitar la grasa de la leche), huevo o pescados azules (atún, salmón, sardinas…), pero en casos necesarios, (como menopausia, osteoporosis, etc.) pueden ser aconsejables los suplementos en pastillas.

Podemos adelantar que cada vez serán más populares los alimentos fortificados con vitamina D, pues con la edad disminuye la capacidad de síntesis de ésta vitamina.

Es importante recordar que los rayos UVA de las cabinas de bronceado no aumentan la vitamina D y el calcio óseo, puesto que son los rayos UVB del sol natural los responsables de esta acción metabólica.

Lo último en antioxidantes y fotoprotección oral

La última tendencia es asociar sustancias antioxidantes a los fotoprotectores. Estas sustancias son tan comunes como la vitamina C o la vitamina E, y otras sustancias extraídas de vegetales. Se ha demostrado que si se asocian a los fotoprotectores actuales se protege aún más la piel del daño oxidativo que los rayos producen en las células, por lo que se irá haciendo cada vez más común que los fotoprotectores incorporen sustancias antioxidantes. Además, estas sustancias también presentan notables ventajas para la piel en cuanto a su recuperación tras sufrir agresiones externas o ciertos tipos de estrés.

La fotoprotección oral (por boca) está comenzando a conocerse entre la población general. Las sustancias estudiadas tienen propiedades antioxidantes, y en algunos casos estimulan la reparación del ADN. Tal y como se ha apuntado, “entre ellas están las vitaminas (C y E), compuestos vegetales (té verde, genisteína, polypodium leucotomus) y el ácido graso poliinsaturado (omega 3). Se estudia su papel coadyuvante, sin que hasta el momento puedan sustituir a las cremas y algunos de ellos ya se utilizan en los fotoprotectores tópicos.

¿Es peligroso el sol después del tratamiento con toxina botulínica o después de tratar arrugas o los labios con relleno?

Existe un malentendido que me gustaría aclarar en relación al peligro de tomar el sol después de un tratamiento con toxina botulínica o de rellenos. Muchos pacientes que acuden a la clínica piensan que si se hacen el tratamiento ahora, no podrán exponerse al sol después. Y esto no es así. No importa el que te hagas un tratamiento de estos para tomar o no tomar el sol. El sol no es mas perjudicial para la piel que ha sido tratada con toxina botulínica o con rellenos (ácido hialurónico). Solo tendremos que tomar la precacución de no exponernos los días después del tratamiento que podamos tener la zona irritada (1 0 2 días)…

Os animo a que este verano os déis el gusto de probar… Y no tengais ningún miedo. No duele, es asequible, buen resultado y…¡no engancha! o al menos no más que un buen perfume…

Protectores solares: ¿Qué es el factor de protección solar (FPS)?

Continuando con nuestra labor informativa sobre fotoprotección , os hablamos del índice o factor de protección y cuál es el adecuado.

sunscreenEl índice de protección solar indica el tiempo que una persona puede estar al sol sin quemarse. En un ejemplo teórico, si una persona se quema después de estar 10 minutos al sol, con un protector de índice 20, se quemaría en 200 minutos (un FPS 10 por 20 minutos); pero esto sólo ocurre en laboratorio pues en la práctica no nos aplicamos la cantidad adecuada ni las veces adecuadas y además, cada piel es diferente.

Aún así, la relación no es exponencial, de forma que un factor 30 no protege el doble que uno del 15. Existe un “tope” en la capacidad de filtración de forma que actualmente no existe el fotoprotector total, que filtre el 100% de la radiación, sino una fotoprotección máxima o muy alta que es el factor 50. A partir del factor 20, empieza a haber un efecto meseta en su eficacia protectora, a partir del cual aunque el número aumente mucho, la fotoprotección aumenta muy poco. De esta forma, por ejemplo, entre un fotoprotector del 25 y uno del 50, hay sólo alrededor de un 2 ó 3% más de fotoprotección.

Es importante resaltar que el índice de protección marcado en la etiqueta se refiere a la protección frente rayos ultravioleta B, y no frente a los rayos ultravioleta A, para los que no existe una medición consensuada. Sin embargo los fotoprotectores actuales deben proteger contra ambos tipos de rayos (UVB+UVA), lo que se conoce como fotoprotectores de “amplio espectro”. Como norma de la Comisión Europea, actualmente, un tercio de la protección UVB de los fotoprotectores debe ser contra UVA; por ejemplo, en un fotoprotector con un FPS 30 (para UVB), habrá de tener un índice de protección 10 para rayos UVA. Leer más

Protectores solares: ¿qué son y cómo funcionan?

Para entender cómo funcionan los protectores solares comencemos por conocer qué son los rayos ultravioleta y los efectos de la radiación ultravioleta en la piel.

El 10% de la radiación solar que llega a la tierra es radiación ultravioleta (UV). De este porcentaje, el 95% es radiación UVA y el 5% restante, UVB. Ambas UVA y UVB son los “rayos dañinos del sol”. Los rayos UVA penetran más en la dermis y pueden traspasar el cristal. Los rayos UVB sólo llegan a la epidermis y no traspasan el cristal. Son precisamente estos últimos, los rayos UVB, los principales responsables del enrojecimiento y las quemaduras solares, mientras que los rayos UVA lo son más del envejecimiento y las manchas de la piel. Antes se pensaba que los rayos UVB eran los cancerígenos y los UVA sólo los del envejecimiento, pero se está viendo que comparten responsabilidades y que tanto los rayos UVA como los rayos UVB son dañinos y pueden causar cáncer de piel. Leer más