“Desde hace dos años se ha constatado un aumento de las niñas y niños que se interesan por la depilación con láser y luz pulsada”, asegura la dermatóloga Nerea Landa

Sesión Clínica de depilación láser
EXIGENCIA DE UN SEVERO CONTROL MÉDICO ANTE LA DEMANDA CRECIENTE DE DEPILACIONES CON LÁSER EN NIÑAS Y ADOLESCENTES
- Las especiales características de la piel de los niños y adolescentes y las diferencias en la edad de aparición del vello (entre los 9 y los 15 años) precisan la supervisión médica de los tratamientos depilatorios con láser.
- La edad de inicio, las zonas por las que se debe comenzar a depilar, las características de la piel y el vello, el tipo de láser, las potencias y posibles efectos secundarios en la piel, son aspectos que deben ser considerados por profesionales médicos.
- Con algunos aparatos empleados en algunos centros de depilación no supervisados por médicos se ha observado un mayor riesgo de quemaduras, ausencia de resultados y aparición del denominado “efecto paradójico” (el vello se estimula y crece más).
- La depilación láser también es empleada por este colectivo para eliminar granos, quistes de pelo (pseudofoliculitis) y complejos psicológicos.
- Las madres y padres de estas niñas y niños están preocupadas y preocupados sobre la conveniencia de empezar con láser a edades tan tempranas.
- Las diferencias entre láser y fotodepilación confunde a las y los usuarios.
Bilbao, Noviembre de 2011.- “El aumento de la demanda de depilación láser entre la población infantil y adolescente y la ausencia de una regulación específica suponen la generalización de un tratamiento médico en un creciente número de centros sin los debidos controles. Esto supone que un grupo de edad con características especiales, como son los niños y las niñas y adolescentes, no cuenten con la necesaria seguridad clínica”.

depilación láser en adolescentes
Estas declaraciones las ha realizado la dermatóloga Nerea Landa, miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología, fellow de la Asociación Americana de Láser Médico y Quirúrgico (ASLMS) y directora de la Clínica Dermitek de Bilbao, quien ha puesto de manifiesto “la necesidad de que este colectivo de niñas, niños y adolescentes cuenten con una supervisión médica de sus tratamientos de depilación con aparatos láser y de luz pulsada”.
Más efectos indeseados
Las razones las basa en que existe una creciente aparición de centros no médicos que realizan depilación láser y luz pulsada sin la formación adecuada, sin supervisión médica y en ocasiones sin aparatos adecuados.“Los aparatos empleados en centros estéticos tienen una potencia inferior a los empleados en centros médicos y no incorporan todos los sistemas de seguridad que sí incorpora la tecnología médica”. Además “han proliferado las máquinas de luz pulsada “estéticas” de bajo costo y baja potencia, con bajos resultados y que no tienen ningún tipo de regulación a la hora de practicar con ellas en cuanto a quién y dónde debe realizarse y que formación se debe tener. A menudo la formación es de unas pocas horas que realiza el vendedor a personal sin ninguna cualificación”
La dermatóloga explica que “Las bajas energías son una práctica habitual en algunos centros, pero incorrecta si se desean resultados definitivos. Para explicarlo de manera entendible: Con aparatos de baja potencia no se logra una temperatura lo suficientemente alta para profundizar y eliminar la “raiz”del pelo sino que el pelo sólo se “quema” por fuera falsamente, de modo que en poco tiempo vuelve a salir igual, no se produce una depilación definitiva, sólo temporal. Lógicamente el número de sesiones aumenta muchísimo y el pelo no se quita. Además, en muchos casos el pelo se vuelve más delgado y más claro con lo que será más difícil o imposible eliminarlo posteriormente con un buen láser médico, pues se necesita pigmento y grosor para ser eficaces. Por ello, comenzar en niñas (o en cualquiera) con bajas energías es un tratamiento inadecuado que puede tener difícil solución”.
Un efecto secundario poco conocido y sobre el que la Dra Landa ha investigado es el llamado “efecto paradójico” o “estimulación de pelo” por láser o luz pulsada”. Consiste en que en la zona tratada, en vez de disminuir el pelo, aumenta. Esto es más frecuente en la zona de “barba y barbilla” en mujeres jóvenes con hirsutismo pero puede ocurrir en otras zonas. El hecho de tratar con bajas energías y con personal poco experimentado dispara el riesgo. Se necesita por tanto un protocolo adecuado y un seguimiento médico”. En este sentido, Nerea Landa es coautora de un trabajo científico publicado en la revista “Lasers in Surgery and Medicine” (la revista de la Sociedad Americana de Láser Médico-Quirúrgico ASLMS), una investigación realizada en la Clínica Dermitek, en la que se propone un protocolo específico para prevenir la estimulación de pelo. Este estudio ha sido difundido internacionalmente, merced a la participación como docente de la dermatóloga vasca en los congresos de la citada sociedad científica estadounidense (http://www.dermitek.com/noticias/estimulacionpelo2007.pdf)
La experta ha recordado que es clave la formación del personal encargado de las sesiones pues la mala formación produce “un mayor riesgo de quemaduras en la piel, que pueden ser de mayor o menor gravedad y un mayor riesgo de estimulación de pelo por láser”. “Es necesario, urgentemente un programa de formación objetivo y controlado desde instancias gubernamentales que sea de obligado cumplimiento para poder abrir un centro de depilación por láser o luz pulsada. Asimismo se necesita la figura del médico supervisor presente y accesible en el centro y que también debe estar correctamente formado en éstos, aún nuevos, tratamientos”-insiste.
Especial cuidado en niños y adolescentes
Según ha expuesto Landa, el vello no aparece al mismo tiempo en todos los jóvenes. “Las madres de estas niñas y niños están preocupadas y tienen muchas dudas sobre si es adecuado realizar la depilación láser a edades tan tempranas y sobre la seguridad de los tratamientos. Efectivamente, existe un rango entre los 9 y los 15 años en los que va surgiendo. Con la misma edad, una chica puede carecer totalmente de vello y otra puede tenerlo completamente desarrollado”.
“Es el médico quien puede determinar, conforme al desarrollo del pelo, su grosor, color, cantidad, tipo y color de la piel, sensibilidad cutánea y el resto de datos de la historia clínica de la niña o niño si puede o no empezar a depilarse con láser, en qué áreas y con qué energías”, ha recalcado la dermatóloga. “Si por ejemplo surge una reacción alérgica al láser (algo sobre lo que estamos estudiando) o aparece otro fecto secundario, sólo profesionales médicos bien cualificados pueden hacer frente al problema con garantías”.
Por otro lado, la depilación láser no sólo se aplica a la eliminación del vello, sino que sus indicaciones se extienden también a la solución de “problemas de granos, pelos enquistados –pseudofoliculitis-, quistes sacros y numerosos complejos psicológicos –en niñas y en niños- derivados de la aparición excesiva de vello”. Landa apunta a que en algunos casos determinados “alivia el sufrimiento psicológico y mejora la autoestima y las relaciones sociales”.
Edades de inicio y zonas
Desde hace dos años, “existe una afluencia cada vez más relevante de niñas de 12 a 14 años que desean empezar con láser sus primeras depilaciones”. Asimismo, Landa también ha apuntado a la demanda paralela de “adolescentes varones de 15 ó 16 años con problemas de vello”.
“Las axilas y la zona medias piernas por debajo de la rodilla suelen registrar un buen resultado en gente muy joven; sin embargo, en otras zonas está desaconsejado comenzar precozmente. La cara inferior (barba, patillas y mentón) en niñas es difícil pues puede aumentar el pelo si se realiza mal, pero bien hecho es muy satisfactorio. Para comenzar a tratar la espalda, tórax y los hombros en chicos el pelo debe estar suficientemente desarrollado y conviene esperar. De todas formas, siempre realizamos unas pruebas previas”-puntualiza.
Desde hace unos 5 años tratamos cada vez más pacientes menores de 17 años, que vienen por sí mismas o bien remitidas por endocrinos o pediatras, y en los casos bien seleccionados “el resultado es óptimo y evita los inconvenientes de la cera y cuchillas”.
Depilación láser y fotodepilación
Existen dos grandes grupos de aparatos: los láseres y los aparatos de luz pulsada intensa. Los aparatos de luz pulsada intensa (LPI o IPL) son conocidos en España como “fotodepilación”. Un aparato de luz pulsada (“fotodepilación”) es una lámpara de luz blanca similar a un “flash”, con varios tipos de longitud de onda. Se aplica apoyando un cristal en la piel por el que sale la luz, previa aplicación de gel en la piel. Un láser es también un aparato de luz pero con una sóla longitud de onda, un sólo color y una sóla dirección.
“La luz pulsada es un aparato más fácil de fabricar, con lo que hay multitud de marcas comerciales en el mercado, desde norteamericanas a chinas, y las diferencias entre unas y otras son muy grandes en cuanto a potencias y sistemas de seguridad y, por lo tanto, precios. Entre un buen aparato médico y una lámpara muy simple hay un gran salto que se traduce en los resultados y la seguridad”.
“Los láseres son aparatos más sofisticados y difíciles de fabricar que una luz pulsada. Hay 3 tipos genéricos de láser: Alejandrita, diodo y Neodimio Yag. De los tres los 2 primeros son más eficaces pero el Neodimio Yag es el más seguro en pieles muy oscuras “.
En cuanto a que sistema es mejor Landa comenta que aunque existen pocos estudios comparativos entre láser y fotodepilación por luz pulsada los que se han publicado en revistas médicas tienden a favorecer al láser de alejandrita o de diodo. En cuanto a su experiencia particular comenta “en 1998 nosotros comenzamos con un sistema médico de fotodepilación por luz pulsada pero actualmente trabajamos más con láser porque conseguimos mejores resultados en menos sesiones, entendiendo por mejor resultado el número de pelos eliminados definitivamente en menos sesiones”.
El problema actual es que el cliente desconoce el tipo de aparato con el que le tratan y tiene a veces como único referente el precio y la publicidad. Según Landa “una persona debería preguntar por el tipo de aparato y la marca antes de someterse al tratamiento”.
Protocolos
La dermatóloga ha incidido en la conveniencia de poner en marcha protocolos de atención a niños y adolescentes “en los que se analice la historia clínica, tipo de piel y de pelo y se establezcan los parámetros adecuados al láser en función de las características del paciente”; así como que, posteriormente, sean profesionales sanitarios convenientemente formados quienes realicen el tratamiento bajo la supervisión continua de las sesiones, reacción de la piel, resultado y evolución del tratamiento por parte de un médico. Hay mucho camino por recorrer. Países como Inglaterra, Francia o Dinamarca están regulando este sector, pero aquí prácticamente no existen normas.
Landa, que aplica normas de actuación y formación estrictos en la clínica Dermitek, explica que, “de este modo, los resultados mejoran y si hay una reacción inesperada en la piel el acceso a una consulta con el médico es inmediato y los problemas dermatológicos que puedan surgir en el curso del tratamiento son atendidos por un especialista”.
Para más información:
www.dermitek.com